La blusa

Bastien Vivès consigue perturbarme con cada una de sus entregas. A veces esa perturbación en la fuerza es alegre, a veces sombría y en ocasiones triste pero siempre deja un poso sobre el que pensar.
Mi primer encuentro con este autor parisino fue gracias a un regalo de un gran amigo (bamf!!!!), «En mis ojos». Excelente historia sin diálogos escritos pero con magníficas conversaciones visuales. A partir de ahí intenté hacerme con todos los cómics de Vivès que llegaran a mis manos. Obras como «Los melones de la ira», «Polina», «Tebeos», «Videojuegos»…. y muchos otros, engalanan mi colección de novelas gráficas.

Todo cambia
Todo cambia

Con «La blusa«, Bastien Vivès vuelve a tocar la condición humana. Una muchacha que pasa bastante despercibida para todo el mundo, hace de canguro una noche para una niña llamada Eva. Después de arroparla para irse a dormir, la pequeña vomita y ensucia la camisa de Séverine. El padre de la niña cede a nuestra protagonista una blusa de su mujer y a partir de ahí todo cambia.
La inseguridad, la valentía, la sensualidad, la subjetividad, las relaciones humanas y el sexo se unen en esta historia de Séverine y la blusa. La relación entre una chica y una blusa, que se convierte en la llave que le abrirá las puertas a un mundo donde antes solo pasaba de puntillas, y ahora hace girar cabezas.

Ilustraciones de La Blusa
Ilustraciones de La Blusa

Como siempre Vivès, ha vuelto a sacudir mi pensamiento.

Os dejamos un enlace por si lo queréis degustar:

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