Johny English (2003)

Mientras hacemos más llevadera la espera para ver la tercera entrega de la saga protagonizada por el genial actor inglés creemos buen momento recordar las anteriores prestaciones del agente más inútil del MI7.

La idea era brillante, hacer una parodia de lo que sería un agente del MI5 a lo Bond pero con la comicidad de Rowan… pero la cosa quedó desigual.
Así como el personaje de Mr Bean o The Black Adder son maravillosos y funcionan como un reloj, este Johny me desconcierta, esa dualidad patoso / querer ser elegante no siempre funciona como tendría que ser.

Eso sí, gags los tiene a raudales, y aunque desiguales, hay alguno memorable, uno de mis favoritos cuando él y uno de los malos están bajo el efecto de un químico que les dificulta moverse y hablar, y por hablar tan mal sólo se entienden entre ellos, brillante.

Natalie Imbrugia, es su gran debut cinematográfico, le da brillo, tiene una belleza y encanto que llena la pantalla, y aunque la química entre los dos agentes es más falsa que un billete de 300… da bien la cosa en pantala.

Rowan y Natalie, menudos agentes!
Rowan y Natalie, menudos agentes!

No hay duda que la cantante de «Torn» bien podría haber sido una chica bond o una superheroína del universo Marvel, pero aquí, les falta esa chispa, esa pasión entre los dos, aunque empeño, ella, le pone.

El gusto de la producción por los coches, la estética, todo tan british es maravilloso. Y sobretodo Ben Miller como Bough el ayudante, la mano derecha, el «English’s Sidekick» que es el complemento ideal para el agente.

También destaca John Malkovich como Pascal Sauvage, el escentrico millonario aristócrata francés.

El propio Rowan reconoce que pasado el tiempo, le queda la sensación que la peli son cuatro o cinco gags buenos y poco más. Coincidimos en el análisis pero necesaria revisitar para disfrutar en toda su extensión de la entrega de 2018.

Hay quien dice que Johny English es la versión a espía de lo que Frank Drebin de «The naked gun» o «Agárralo como puedas» en la desastrosa traducción al español fue para los policías de homicidios. De todos modos, el propio Leslie Nielsen ya protagonizó Spy Hard, sublime en muchos momentos, así que Johny, es otra cosa.

Como curiosidad decir que en algunos países, creo que en Brasil, se usó la coletilla de «Mr Bean» como reclamo publicitario, en plan «Mr Bean se hace espía», esas cosas siempre funcionan, y por cierto, en taquilla no fue nada mal, en su recuento mundial pasó de largo de los 100 millones.

Puntuación global en asteriscos: ****** 6

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